En el sufrimiento se mueren o se desgastan ilusiones, proyectos, fe, ganas de luchar, motivación, salud, sentido de vida...Se muere parte de nosotros. Nos morimos, en parte, nosotros mismos.
Cuando sufrimos sólo vemos lo que perdemos, nos estancamos en un pasado que pesa demasiado y no termina de pasar, entramos en crisis de identidad y de autoestima. Todo es negro y difícil. ¿Cómo ganar el futuro?
Constatemos que el sufrimiento mal elaborado destruye "des-vitaliza". Querer y sentir la necesidad de sanarse y ver lo positivo que hay detrás de toda crisis es esencial para poder recuperarse y madurar, para "re-vitalizarse".
Hay que redescubrir un motivo y un fin, resignificar el sufrimiento positivamente, recrear el futuro. Estos son los vectores sanadores del duelo.
No pretendamos tampoco liberarnos del sufrimiento sin liberarnos de nosotros mismos, de nuestros apegos e inmadurez personal.
¿Por quién sanarse? ¿Para quién sanarse?
Como en esta misión se implica la afectividad y la voluntad, es muy motivador tener a alguien por quién sanarse y para quién sanarse; a quién amar y por quién ser amado, rodearse de seres queridos y tener una misión con un proyecto existencial.
El hombre es el mejor remedio para el hombre.
Sin embargo, la principal motivación a de salir de uno mismo y para uno mismo, especialmente si se está atravesando una situación tan delicada como es la muerte de un hijo, donde se pierde la continuidad de la vida, la proyección natural. Hay que recrear autoproyectos "significativos de vida". Hay que proyectarse en el valor del amor al amor.
Nadie se sana si se autolimita, si no se quiere, sin autoestima positiva.
En el proceso de elaboración del duelo el primer salvavidas es para uno mismo. Después podremos tirar el salvavidas a los demás.
Den palabras al dolor
"Den palabras al dolor.
La desgracia
que no habla,
murmura
en el fondo del corazón,
que no puede más
hasta que lo quiebra".
W. Shakespeare
miércoles, 23 de marzo de 2011
lunes, 6 de diciembre de 2010
FASES DEL DUELO
- Aturdimiento inicial: El sufrimiento puede dejar a la persona anestesiada, perturbada, muda, incluso privada de autonomía de pensamiento, palabra y acción.
- Lamentación: Surgen las primeras expresiones inarticuladas y las exclamaciones, abundan los gestos, viene la queja: "¡No lo puedo creer!".
- Negación: "¡ No, no es cierto!".
- Rechazo: "¡No, no lo acepto!".
- Miedo y ansiedad: "¡ Y si me sucediera...!".
- Culpa: "¡ Si yo no hubiese...!".
- Bronca: "¿ Por qué a mí?". "¿Por qué se lo hicieron, Dios?".
- Tristeza profunda y desmotivación:"¿ Qué sentido tiene ya...?".
- Resignación: "¡Me tocó a mí. Es la fatalidad!".
- Reencuentro con Dios: "¡Siempre estuvo a mi lado!"
- Recobrando la serenidad interior:"¡Después de tanto sufrimiento, estoy recobrando la paz!".
- Aceptación:"¡ Hay que volver a vivir!".
El duelo no se improvisa, ni se hace de la noche a la mañana.
" Cuida tu mente y tu corazón.
Si están en sufrimiento, sánalos.
De ellos, brotan las fuentes de la vida"
Pdre. Mateo Bautistamartes, 23 de noviembre de 2010
FACTORES DE RIESGO DE UN DUELO COMPLICADO
Indicios a tener en cuenta cuando comienza a volverse disfuncional:
- Falta de respuesta ante la muerte, la persona es incapaz de sentir emociones.
- Seguir como"si nada hubiera pasado".
- Estado prolongado de shock. La persona en estado de aturdimiento no puede creer que la muerte haya ocurrido.
- Etapa de sufrimiento intenso que se prolonga más allá de lo aceptable.
- Sentimiento desproporcionado de rabia.
- Se está irracionalmente irritado con el muerto por su fallecimiento.
- Indicios previos de algún trastorno psicológico grave, especialmente depresión o desubicación de la realidad.
- Constante temor hipocondríaco a la enfermedad que sufrió el fallecido, por ejemplo, cancerofobia.
- Querer localizar al muerto, sentir ansiosamente su presencia, visualizarlo, darle forma.
- Se vive en el cementerio.
- Se celebran cumpleaños y aniversarios de la persona fallecida poniendo platos y fotos en la mesa, como si estuviera vivo.
lunes, 8 de noviembre de 2010
viernes, 17 de septiembre de 2010
CARACTERÍSTICAS
ES INEVITABLE: Si se acepta el duelo como una comprensible y humana respuesta a una pérdida o separación, se deduce que en cierto modo, estamos siempre en duelo aunque no clínicamente deprimidos. Las pérdidas están constantemente presentes y deben afrontarse. Una condición indispensable para el crecimiento es el cambio y éste no sucede sin separaciones y toda separación produce reacciones más o menos atenuadas de duelo. Se concluye que el duelo es una dimensión necesaria de la vida.
CONLLEVA SUFRIMIENTO: El único modo de salir de él es atravesarlo. Quien lo elude posterga y prolonga el dolor. En la elaboración del duelo, la palabra clave es "proceso" no progreso o mejoría.
La reacción ante una pérdida incluye altibajos, regresiones, recaídas, no sólo mejorías. Lo importante es que la persona esté en movimiento y no permanezca inmovilizada por el dolor.
ES PORTADOR DE CRECIMIENTO: No se puede crecer sin sufrir. La vida es una sucesión de adioses y separaciones. Mientras una persona no haya integrado la conciencia de la separación y de la propia muerte, no vive libremente.
CONLLEVA SUFRIMIENTO: El único modo de salir de él es atravesarlo. Quien lo elude posterga y prolonga el dolor. En la elaboración del duelo, la palabra clave es "proceso" no progreso o mejoría.
La reacción ante una pérdida incluye altibajos, regresiones, recaídas, no sólo mejorías. Lo importante es que la persona esté en movimiento y no permanezca inmovilizada por el dolor.
ES PORTADOR DE CRECIMIENTO: No se puede crecer sin sufrir. La vida es una sucesión de adioses y separaciones. Mientras una persona no haya integrado la conciencia de la separación y de la propia muerte, no vive libremente.
lunes, 9 de agosto de 2010
NO LLORES SI ME AMAS
Los momentos de la vida del ser humano son muy variados, y desde las más altas cimas de la felicidad se puede descender hasta los más oscuros y tenebrosos abismos de la existencia. Siento el dolor humano de cada día y siento a ese hombre y a esa mujer cuando han perdido a un ser querido. Por eso esta esquina de hoy, no sientas que es la esquina de la plañidera que se une al cortejo fúnebre de tu dolor. ¡Quiero ser esperanza! Que no se basa en la palabra humana, por muy lógica que parezca, ni lúcida o deslucida por la construcción de frases que pueda hacer. Es desde una experiencia de fe en la que te digo: Cristo ha resucitado. Ya lo sé, tú me dirás, y en el fondo...¿no te das cuenta que me estás pidiendo lógica humana nada más, cuando tu sabes que la muerte como pregunta trasciende a toda lógica humana? Y no es sólo la muerte como pregunta, ya que esta en conversación normal tiene trascendencia, pero no igual a la muerte, la experiencia de dolor que uno siente cuando arracan una flor de tu jardín. No te pido ahora que entiendas, no te pido que me escuches. Te pido sólo que escuches a tu corazón, que sientas que el amor no es violencia, que el amor no es fraude o mentira, que el amor que compartiste con el ser que se fue, es eternidad. Se muere cuando se olvida. Se muere cuando se deja de amar y tu no puedes dejar de amar a quien ahora lloras.
Por eso, y porque Dios lo ha resucitado, él, tu amor, te esperará a ti en ese lugar maravilloso que es el cielo.
Quiero que sientas ahora la experiencia de un hombre que encontró a Dios a los 30 años, y unos meses después, en el puerto romano de Ostia, perdió a su madre.
Tú sabes que te hablo de San Agustín. Siente lo que dice: No llores si me amas,¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo! ¡Si pudieras oir el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos! ¡Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos; los horizontes, los campos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudieras contemplar como yo, la belleza ante la cual las bellezas palidecen! ¡Cómo...! ¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme y a amarme en el país de las inmutables realidades? Créeme. Cuando la muerte venga a romper las ligaduras como a roto las que a mi me encadenaban, cuando llegue un día que Dios a fijado y conoce, y tu alma venga a este cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a verme, sentirás que te sigo amando, que te amé, y encontrarás mi corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis, ¡feliz!, ya no esperando la muerte, sino avanzando contigo, que te llevaré de la mano por senderos nuevos de Luz...y de Vida...¡Enjuga tu llanto y no llores si me amas!
San Agustín sintió profundamente a Dios y desde Dios amó a los seres que lo rodearon, por eso tiene profundo sentido lo que él nos dice. Y termino con aquellas palabras del ángel a las mujeres que fueron a buscar a Jesús al sepulcro: " Por qué buscaís entre los muertos al que está vivo ? No está aquí, ha resucitado".
(Lc. 24, 5 -6 ).
Autor: Pdre. Pablo Larrán "Momentos de paz".
Por eso, y porque Dios lo ha resucitado, él, tu amor, te esperará a ti en ese lugar maravilloso que es el cielo.
Quiero que sientas ahora la experiencia de un hombre que encontró a Dios a los 30 años, y unos meses después, en el puerto romano de Ostia, perdió a su madre.
Tú sabes que te hablo de San Agustín. Siente lo que dice: No llores si me amas,¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo! ¡Si pudieras oir el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos! ¡Si pudieras ver desarrollarse ante tus ojos; los horizontes, los campos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudieras contemplar como yo, la belleza ante la cual las bellezas palidecen! ¡Cómo...! ¿Tú me has visto, me has amado en el país de las sombras y no te resignas a verme y a amarme en el país de las inmutables realidades? Créeme. Cuando la muerte venga a romper las ligaduras como a roto las que a mi me encadenaban, cuando llegue un día que Dios a fijado y conoce, y tu alma venga a este cielo en que te ha precedido la mía, ese día volverás a verme, sentirás que te sigo amando, que te amé, y encontrarás mi corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis, ¡feliz!, ya no esperando la muerte, sino avanzando contigo, que te llevaré de la mano por senderos nuevos de Luz...y de Vida...¡Enjuga tu llanto y no llores si me amas!
San Agustín sintió profundamente a Dios y desde Dios amó a los seres que lo rodearon, por eso tiene profundo sentido lo que él nos dice. Y termino con aquellas palabras del ángel a las mujeres que fueron a buscar a Jesús al sepulcro: " Por qué buscaís entre los muertos al que está vivo ? No está aquí, ha resucitado".
(Lc. 24, 5 -6 ).
Autor: Pdre. Pablo Larrán "Momentos de paz".
LAS CAUSAS DE MUERTE
Toda situación de pérdida se coloca en un contexto específico. La muerte tiene varios rostros y el modo como sucede influye en el dolor de los sobrevivientes.
La muerte después de una grave enfermedad es de naturaleza distinta porque los que están involucrados en ella, tienen la oportunidad de prepararse para el acontecimiento final. Claro está que la anticipación no significa aceptación.
Las más fuertes reacciones se manifiestan cuando la muerte es repentina. Este acontecimiento luctuoso pone a los sobrevivientes ante un drama inprevisto. En esta categoría entra también la muerte por accidente de trabajo o automovilístico.
Más dramática es la muerte por suicidio. En los sobrevivientes quedan, además del dolor, interrogantes sin respuestas y el sentimiento de culpa por no haber podido prevenir la muerte.
Una muerte cruel es la causada por la violencia, por el terrorismo, por asesinatos, por violaciones.
Otra causa de muerte son los desastres naturales. Los sobrevivientes viven duelos colectivos marcados por la pérdida de todo, por el riesgo de epidemias y por la necesidad de recontruir su identidad histórica y geográfica.
El impacto de cada una de estas circunstancias de muerte tiene peso, sus interrogantes y sus desafíos específicos para los sobrevivientes.
Estas experiencias de duelo, además de las circunstancias, dependen de otros factores:
La muerte después de una grave enfermedad es de naturaleza distinta porque los que están involucrados en ella, tienen la oportunidad de prepararse para el acontecimiento final. Claro está que la anticipación no significa aceptación.
Las más fuertes reacciones se manifiestan cuando la muerte es repentina. Este acontecimiento luctuoso pone a los sobrevivientes ante un drama inprevisto. En esta categoría entra también la muerte por accidente de trabajo o automovilístico.
Más dramática es la muerte por suicidio. En los sobrevivientes quedan, además del dolor, interrogantes sin respuestas y el sentimiento de culpa por no haber podido prevenir la muerte.
Una muerte cruel es la causada por la violencia, por el terrorismo, por asesinatos, por violaciones.
Otra causa de muerte son los desastres naturales. Los sobrevivientes viven duelos colectivos marcados por la pérdida de todo, por el riesgo de epidemias y por la necesidad de recontruir su identidad histórica y geográfica.
El impacto de cada una de estas circunstancias de muerte tiene peso, sus interrogantes y sus desafíos específicos para los sobrevivientes.
Estas experiencias de duelo, además de las circunstancias, dependen de otros factores:
- Tipo de relación que se tuvo con el difunto
- Red de apoyo externo
- Grado de familiaridad
- Recursos personales
- Grado de dependencia psicológica, económica, social
- Sentimiento de culpa, dificultades en la comunicación
- Sexo del sobreviviente
- Clase social
- Presencia o no de otras experiencias de pérdidas
- Presencia de factores culturales que permitan la expresión del dolor
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